No es
exagerado decir que -a excepción de José Martí, quien vio desde el principio su
utilidad como instrumento básico en la preparación de la nueva guerra- los
fundadores del Partido Revolucionario Cubano (PRC) miraron su nacimiento con no
poca cautela…
A 143 años de la primera
Cámara de Representantes de Cuba
No sólo
fueron el miedo a los efectos del caudillismo, del que muchos de los grandes
libertadores de las ex colonias hispanoamericanas dieron muestra, y al saldo de
tiranías en que derivaron tras conquistar la independencia de España; también
fue el temor a que en eso concluyesen la Capitanía General
de Carlos Manuel de Céspedes, o las pretensiones de otros, como Donato del Mármol
–así pues, no únicamente el afán de encantar al Norte con la copia de un Estado
como el suyo-, lo que movió a los repúblicos demócratas de la insurrección
cubana en 1868, a
crear un contén a cualquier potencial dictadura, a poner brida al poder desmedido
que pudiera ansiar el entonces virtual Presidente…
En los
elogios que habitualmente prodigamos a nuestros grandes próceres de las luchas
independentistas de los cubanos frente al yugo español, en los méritos que –sin
confirmar verdaderas pertenencias- repartimos a unos y otros, el mayor general
Guillermo Moncada Veranes suele ser uno de los grandes perjudicados…
Al margen del interés de sus
organizadores, y de la voluntad de hacerla un éxito, la expedición mambisa que
trajo desde Costa Rica hasta las costas cubanas a los Maceos, Flor Crombet,
Agustín Cebreco, Silverio Sánchez Figueras y 18 libertadores más, en la situación
de la recién iniciada guerra en la
Isla, hizo de dicha expedición invasora el desiderátum de
quienes tenían la responsabilidad de poner en Cuba a los grandes jefes mambises
residentes en el exterior.
Aunque el
Patronato hizo de la iglesia católica prácticamente una dependencia de la
realeza en todo el reino español, y de que, en concordancia con tal realidad,
buena parte del clero en sus colonias hispanoamericanas dio muestras
fehacientes de rancio y virulento integrismo, decir que el clero católico fue
un enemigo absoluto de la independencia en esa parte del mundo, parece más un
mito, persistente y repetido, que una verdad demostrable…