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martes, 4 de septiembre de 2012

Santiago de Cuba y su monumentalidad (VIII)

La iglesia de Santo Tomás Apóstol

Sobre la antigua calle a la que dio nombre, se alza la iglesia de Santo Tomás Apóstol de Santiago de Cuba, con su fachada escasa de orlas, en la que rústicas letras esculpidas en latín dan fe de su fecha fundacional; frontón singular, con su robusta torre-campanario, abundante de aberturas, diferente a la de todos los edificios de su tipo en la ciudad; con su atrio, no tan amplio como otros andenes de templos, pero llamativo y acogedor; su portón de añeja madera y muy sobria ebanistería, que remata, en su parte superior, un pequeño y modestísimo enrejado; en fin, frente de una nave que se extiende unos 60 m. de este a oeste (hacia el recodo de la calle San Fermín, al fondo), con sus muros de mampostería y su techado de madera y de tejas criollas, y cuyo conjunto –no obstante la sencillez descrita- se antoja bella postal arquitectónica de la ciudad…
Interior hospitalario, resaltan en él su bancada casi familiar, el altar bien dispuesto, no sobrado de ornamentos, al igual que sus paredes, y donde todo valor, a mi modo de ver, parece centrarse en la Cruz –representación antonomástica de Cristo- y en la imagen de la “reina mambisa”, la milagrosa Patrona de Cuba: la Virgen de la Caridad.
De influencia notoria en la barriada santiaguera a la que dio nombre –la de Santo Tomás-, en su pila sagrada recibieron el agua bautismal –y es mérito del que puede blasonar este distintivo templo- figuras cimeras de la ciudad, tales como: Antonio Mauricio Sucre Estrelles, de quien se asegura fue abuelo del libertador Antonio José de Sucre Alcalá; Marcos Maceo y Mariana Grajales Cuello, el hijo pródigo de esta singular pareja: Antonio Maceo Grajales, que fuera, por propia conquista, Lugarteniente General del Ejército Libertador, de los más grandes héroes cubanos de todos los tiempos, como guerrero y como ciudadano; once generales más del mambisado y numerosos coroneles independentistas, cuales fueron: Felipe Aguirre Thaureaux, Federico Pérez Carbó, Miguel Balanzó y muchos otros; los curas separatistas Braulio Odio Pécora e Ismael Bestard, los famosos juristas Hilario Cisneros Saco, Pedro Celestino Salcedo Cuevas y Antonio Bravo Correoso; los célebres músicos Cratilio Guerra, Laureano Fuentes Matóns, Laureano Fuentes Pérez (hijo) y Miguel Matamoros; así como también: José Fuentes Duany, de los primeros y más grandes cineastas cubanos de la década de 1920; los doctores en medicina Ambrosio Grillo Portuondo y José Ramón Álvarez Chacón, y los afamados plásticos Juan Emilio y Rodolfo Hernández Giro; el luchador por los derechos de los negros José Diego Prudencio Dupín, entre muchas otras personalidades, que resulta imposible relacionar en un espacio como este, y a las que habría que agregar otras numerosas, de generaciones posteriores.
Núcleo de tan notable conglomerado humano, la iglesia de Santo Tomás Apóstol fue base del surgimiento de la plaza erigida a su amparo, de la que hablaremos en la segunda parte de este trabajo.

 

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