Por: David Mourlot Matos
Mitos… irrealidades
Si realizamos una búsqueda en la red bajo el término
“un cubano en el polo norte”, hallaremos, entre otras, una entrada en la
enciclopedia electrónica cubana, Ecured [22]; una crónica en la edición digital
de Juventud Rebelde
[19]; y una en el portal CubaAhora,
del cronista Ciro Bianchi [20]. Todos estos trabajos reproducen, palabras más,
palabras menos, la misma versión –con muchos errores y omisiones-, acerca de lo
que sucedió al Dr. Joaquín D. Castillo y el resto de sus compañeros, después
del incendio del Rodgers.
El mito, ya aceptado como cierto, va más o menos así:
“A los expedicionarios del Rodgers no les esperaba una suerte mejor [que a los del Jeannette]. Lucharon durante
dieciséis meses contra la adversidad, pero la mayoría murió de frío, hambre y
escorbuto…De aquellos 35 expedicionarios, solo Castillo Duany y dos compañeros
sobrevivieron. Atravesaron la Siberia rusa hasta llegar a la península de
Kamchatka. Cruzaron el estrecho de Bering y arribaron al poblado de Sitka, en
Alaska. Su próxima escala sería San Francisco, de donde habían partido. Nadie
los esperaba. Cuando se supo la noticia, fueron acogidos como héroes.” [19]
La calidad de la narración es excelsa; mas, como veremos,
la historia que cuentan nuestras fuentes es radicalmente distinta.