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jueves, 13 de junio de 2013

El general Antonio Maceo y sus heridas desconocidas

168 aniversario del natalicio de Antonio Maceo




En la célebre biografía Antonio Maceo: apuntes para una historia de su vida, de José Luciano Franco, se advierte una especie de espacio vacío en la vida de este extraordinario jefe insurrecto, desde el 18 de mayo hasta octubre de 1876, en el que su accionar político-militar parece nulo.
Y aunque una cronología sobre los combates librados por el heroico general Maceo en la Guerra de los Diez Años, le atribuye un combate en Jiguaní, el 18 de junio de dicho año, que no ocurrió, y se menciona la acción verdadera de Cayo Rey, con fecha 20 de julio de 1876, lo cierto es que, desde agosto hasta octubre de 1876, jefes y oficiales libertadores de otras fuerzas, se preguntaban con extrañeza y preocupación: “¿dónde estará el Gavilán?”; señal de que, para esa fecha, muy pocos sabían el paradero de Maceo.
La respuesta a tal interrogante se puede hallar en el pésame (inédito) que le enviara Pedro González Balón a María Cabrales, en 1897, por la muerte del gran libertador cubano...

jueves, 11 de abril de 2013

Guáimaro: reflejo de prevenciones y conflictos

-->A 144 años de la primera Constitución de Cuba 

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Pareciera que aquel trascendente acontecimiento fue resultado solo de conversas y convenciones fructuosas y felices. Y sí, esa ha sido la visión de larga data con que se dibujó nuestra insurrecta asamblea fundacional, desde el acta misma del evento –divulgada por el constituyente José María Izaguirre-, en la que se refleja el nacimiento oficial, en los llanos de Guáimaro (Camagüey), de la república democrática cubana.
Más allá de las emotivas anécdotas narradas en esa memoria sobre ese extraordinario suceso, que algunos han visto únicamente como la fórmula adoptada para acentuar los esfuerzos con que obtener del gobierno de los Estados Unidos el reconocimiento de nación beligerante, con la consiguiente ayuda material y diplomática, entre otros posibles beneficios; más allá de tal verdad, es igualmente cierto que, detrás de tan edulcorada y reductora versión, se soslaya que Guáimaro fue un parto sin fórceps, pero largo y trabajoso; una creación muy anterior a aquellas tres fechas (10, 11 y 12 de abril de 1869) de tan intensas –y no pocas veces tirantes- sesiones, con las cuales no solo se materializó el ideal de buena parte de los protagonistas de dicha Constituyente, sino, también, en las que hallaron desenlace legal, al fin, dos urgentes alternativas de la joven revolución. A saber: dictadura o democracia, y predominio oriental o del campo rebelde restante, liderado por el Camagüey…

viernes, 15 de marzo de 2013

Idus de marzo de 1878

La protesta que conmovió al mundo


Sin partir del Zanjón es imposible llegar a la comprensión de la Protesta de Baraguá, porque aquel acto de claudicación –resumido en el acuerdo del 10 de febrero de 1878- fue la causa inmediata del legítimo proceso de rechazo de eso que fue, sin tapujos ni eufemismos, rendición incondicional de las armas villareñas y camagüeyanas ante el enemigo, solo contrariada allí Ramón Leocadio Bonachea y su partida de centenar y medio de hombres y -si se quiere, también- por la disposición de continuar la lucha en unos poquísimos jefes agramontinos, que, al cabo, acataron el voto negativo de la aplastante mayoría para cejar en la lucha…
DE LA VICTORIA A LA VISTA HASTA EL ZANJÓN
Pero es que tampoco se puede entender cómo fue factible el Zanjón, sin tenerlo en cuenta como culminación exitosa de la estrategia empeñada por el general Arsenio Martínez Campos en su retorno a la Isla, esta vez devenido jefe supremo del ejército español en campaña, desde el 3 de noviembre de 1876...

viernes, 22 de febrero de 2013

Verdad…, eso fue lo que sucedió en esas jornadas

Al César, lo que es del César; a Guillermón, lo… de Guillermón

 
El 24 de Febrero no fue lo que sus organizadores concibieron, ni lo que, hasta último momento, creyeron…
Planificaron encender la Isla con un levantamiento armado general, con lo que debía comenzar una guerra formidable (masiva, civilizada y rápida) que diera al traste con 400 años de coloniaje, y para lo cual se constituyeron juntas o comités revolucionarios provinciales y municipales en prácticamente todo el país.
Sus objetivos eran: captar y enrolar a cuantos hombres y mujeres fueran partidarios de la independencia cubana y estuvieran dispuestos a materializarla con las armas en la mano; allegar armamento, parque y todo tipo de vituallas, organizar las partidas que debían protagonizar –simultáneamente, en toda la geografía nacional- el grito separatista, y esperar el desembarco de los grandes jefes veteranos del mambisado, a quienes esos mismos organizadores tenían la misión de armar, embarcar y poner, con sus pequeñas fuerzas acompañantes, en puntos escogidos por esos adalides militares en las costas de Cuba.
¿La verdad? El saldo de aquellos planes fue frustrante y, en algún que otro lugar, trágico…Veamos si no:

jueves, 7 de febrero de 2013

La junta que salvó entonces la joven Revolución del 68

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Tacajó: 8 de febrero de 1869

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Aunque la historiografía nacional la trata como un hecho anecdótico, a lo sumo: como un suceso que marcó la reafirmación de Carlos Manuel de Céspedes como jefe de aquella primera campaña separatista en La Mayor de las Antillas, la Junta de Tacajó –aquella reunión del 8 de febrero de1869, en la que se dieron cita los jefes más acreditados de la recién nacida revolución- fue infinitamente más que eso…