No hay
lugar a duda: la mayor parte de los conjurados para el alzamiento separatista
del 24 de febrero de 1895 en la isla, no cumplieron –o no pudieron cumplir,
para no ser absolutos- con la palabra empeñada con la Patria, con su compromiso
establecido con el Partido Revolucionario.
Pinar del Río –que luego dio claros ejemplos de grandeza-
estuvo indiferente; la Habana
y Las Villas, a la espera de la real orden de Máximo Gómez, y Camagüey al
margen del compromiso.
José
Marcelino Maceo Grajales no pasaba de ser un joven muy modesto; eso sí: alto,
fuerte y pulcro; pero tan entregado a la esteva como al guateque, a las mujeres y
a las brevas; gago y de malas pulgas, que no aguantaba gracias a nadie –excepto
a su hermano Antonio-; sencillo en su porte y enemigo de toda afectación. Quien
lo viese y aquilatase así, en ese cascarón de tipo común y hasta romo, no podía
reparar en que estaba ante un tipo hombre extraordinario.
Diferente,
en su arquitectura externa de las más notorias personalidades de acción que
nos han legado los anales de la antigüedad, el medioevo y los muchos procesos
posteriores en todo el mundo –mayormente distinguidas como gente de la
nobleza-, José Maceo es, sin embargo -a los ojos de sus contemporáneos y de las
generaciones de cubanos que le han sucedido-, el ejemplo vivo del héroe
antonomástico, cuya vida toda, y especialmente sus proezas proverbiales,
llenarían fácilmente las páginas de un buen libro de historia, para la lectura
de un día como hoy (163 aniversario de su natalicio) y para el deleite de la
cotidianidad…
Como un homenaje a José Martí, en el 159 aniversario de su natalicio,insertamos estos tres artículos, con el propósito, también, de acercarnos grandemente a un conocimiento más real de su personalidad y de su obra...
Agradecemos, sinceramente, los mensajes "Anónimos", recibidos a través de mi dirección electrónica (joelnicolas230247@yahoo.es), con respecto a los artículos sobre José Martí, el movimiento negro en Santiago de Cuba ("moderados y radicales"), cómo surgió el Partido Revolucionario Cubano y acerca de Antonio Maceo...
Reiteradas gracias, y a todo el que quiera hacerlo en lo adelante...
La vida y la obra de José Martí Pérez
no han requerido nunca de las tantas invenciones, con las cuales muchos autores
–verdaderos idólatras de su figura, más que estudiosos de ella- han querido
revestirlas, o impresionarnos.
“Santo de América”, “Cristo cubano”,
“el Maestro”, “Apóstol de la independencia”, “Apóstol de la libertad”, son
calificativos de un peregrino misticismo, al que se ha llegado por la
propagación y aceptación de algunos mitos sobre su protagonismo, que la
grandeza de Martí no necesita, ni la historia de Cuba tampoco.
Martí fue
un hombre de muchas glorias, de cada una de las cuales podría escribirse, por
lo menos, un enjundioso libro…
Del Martí
poeta, en efecto; del Martí periodista, del político, del americanista, del
antimperialista, del antirracista, del republicano, del liberal y del demócrata, de sus ideas
filosóficas, de su filiación familiar, de sus relaciones humanas, de sus
tormentas y prevenciones, del patriota y del revolucionario; en fin, de cualquiera
de sus múltiples facetas –no obstante ser indivisibles en su vida- podría
hablarse abundante y prolijamente.